sábado, 29 de marzo de 2014

"TRUE DETECTIVE" (serie tv): El barrilete cósmico

Méjico 86. Minuto 54 de partido. Argentina ya le había endosado un gol a una rival que lo era con más ganas que nunca: Inglaterra. Y el pibe Maradona engancha la bola en campo propio decidido a colarse hasta la cocina y terminar de ajustar cuentas con la pérfida Albión, la que antes de ayer había humillado a los gauchos en las Malvinas. El resto es historia, única si se recuerda en la voz del comentarista uruguayo Victor Hugo Morales. El gol, aquel gol, fue un sueño, perfecto, para muchos el mejor de la Historia del futbol.

“True Detective” nos ha descubierto a quien pretende ser un nuevo pelusa. Un crack fichado en las ligas literarias que, pese a presentarse con sólo un par de partidos televisivos en su marcador, ha pergeñado la serie con la que HBO ha vuelto a demostrar porque todas las demás siempre irán a su zaga, por debajo en el gol average.

El barrilete cósmico, se llama Nick Pizzolatto. Y en su manera de correr la banda se evidencia el toque de balón de David Lynch, la involuntaria enigmática de filmes como “El sueño eterno”, o la malsanidad de “El cebo” de Vajda. Finta, además, con referencias a la literatura gótica de Lovecraft y su maestro Chambers, y al policiaco detectivesco de Jim Thompson. Le hace la bicicleta a los amantes del rol. Y se la juega al espacio libre con las metareferencias y los estern eggs.

Pizzolatto se reserva un cameo, ojo a la camiseta

Hay maestría a la hora de organizar el juego, apoyando la narrativa en un singular montaje de idas y venidas al centro del campo, moviendo el balón del pasado al presente, en un tiki-taka en el que se alternan jugadas explosiva, derrochando facultades, con dormir el juego para inquietar, sacar de las casillas o, simplemente, recrearse en el pase.

Con todo, este nuevo enloquecedor del graderío televisivo no lo sería tanto sin un dream team que le hace la pared y sabe encontrar siempre su lugar en el campo. En estos terrenos, el amante de la chilena perfecta, el caracoleo ensimismado, la jugada de pizarra estipulada al milímetro. El tal Cary Joji Fukunaga, un arbitro de la elegancia estética feista. Visto también en apenas dos filmes de huella autoral que se une al Mister Pizzolatto integrando un tándem de Champions en lo que atañe a dotar cada plano de vida, muerte, símbolo y relectura.
Y, claro, los puntas actorales. McConaughey, hábil en el desmarque, de imposible predicción. De los que te arman el lío. Siempre al borde del área. Con hambre y olfato a bocajarro. Y Harrelson, el del punterazo procaz, el deambular prosaico, el farolillo rojo de moralidad al contragolpe. Ambos, en sinergia involuntaria, alimentándose mutuamente en su permanente combinación al primer toque.


Una de las claves de la serie, su director


Sin embargo, si bien “True Detective”, en todo su planteamiento y nudo, es ese segundo gol de Maradona en el estadio Azteca, aquel 22 de junio del 86. Una jugada modélica, de las que emboban y pasan a la Historia. Un dribbling constante, una filigrana tan imaginativa y como pretenciosa. El desenlace final, precedido de mil teorías al más puro estilo “Perdidos”, es más, a la postre, el primer tanto de aquel mismo partido mundialista. El que el ídolo albiceleste marcó con “la mano de Dios”. Y es que aquí el showrunner resuelve la melee en que la trama se había convertido con más oficio que brillantez, con más oportunismo que deportividad, no estando a la altura de las expectativas creadas, ni de lo que se le presupone sería capaz.

Pizzolatto se excusará diciendo que no era importante el resultado, si la pelota entraba o no, sino la jugada, la dialéctica de personajes, el paladeo de ambientes, las sensaciones que han sobrecogido al espectador. Sin embargo, la tangana está liada. Pues además de esto, el nuevo Dios en la Tierra, se ha ido al túnel de vestuarios dejando atrás demasiados fuera de juego, en forma de subtramas solo intuidas y detalles que luego se desdibujan y caen en un olvido que no es tal en esta época de tuiteros amantes de la tarjeta roja.

McConaughey está, sencillamente, colosal

Si me tengo que mojar, diré que mi condición de gaditano y, por ello, heroico devoto de Mágico González, me acostumbró a gozar de los pequeños milagros cuando se presentan, únicos, consustancialmente, efímeros y pocas veces, incluso, perfectos. Y mitigar la frustración de lo que pudo haber sido y no fue, tirando de imaginar que la próxima será, que Maradona sí que marcará un perfecto gol del siglo y que yo estaré ahí para verlo.

By Harry Callahan

NOTA: 9/10


TÍTULO ORIGINAL: True Detective

domingo, 23 de marzo de 2014

"DALLAS BUYERS CLUB": La lista de Woodroof

Imagino que entre los objetivos de “Dallas Buyers Club”, no estaba rendir confeso homenaje a “La Lista de Schindler”, por aquello de que se cumplían veinte años de su estreno. Pero lo cierto es que, el personaje protagónico de la cinta comparte con el que fuera “justo entre las naciones” más de una concomitancia.
Sé que la Historia está llena de gente despreciable que hacen un agosto de la calamidad, pero que, paulatinamente, mutan en individuos altruistas arrebatados por la injusticia que les circunda, de la que se convierten en fustigadores. Sin embargo, de todos ellos y de las películas que los han hagiografiado, creo que Spielberg y el otro Steven, Zaillian, su guionista, contaron este tránsito vital hacia la metafórica luz de un modo maestro, convirtiendo el filme en cita referencial obligatoria.
Oscar Schindler pues, como digo, era uno de estos tipos, y también lo es, o lo fue, Ron Woodroof, un cowboy de rodeo, yonqui hasta las trancas, que se jalaba, además, a cualquier descarriada que se le pusiera a tiro de bragueta. En los ochenta, esto te hacía carne de cañón del VIH. Y este kamikaze tejano de los placeres urgentes cayó cual mosca sin remisión ni perdón posible. 
Pero, una vez vista de cara la parca y lo vetado que para él estaba cualquier tratamiento, decidió darle esquinazo al sistema y buscarse la vida, nunca mejor dicho, procurándose soluciones medicinales alternativas. El tipo aguantó el tirón y el mes de existencia al que le sentenciaron, se transformó en años y el infortunio en negocio. Concretamente, el de proveer tratamiento a tantos infelices como por miles el SIDA había puesto en el patíbulo en aquellos ominosos años de marginación y abuso de las major farmacéuticas.
Así Ron como Oscar, fueron carroñeros de las desgracia, a la que sacaron pingües réditos, hasta que poco a poco, se convirtieron en repentinos paladines de sus víctimas. Más Schindler que Woodroof, que nunca terminó de abandonarse a la causa y siguió hasta el final viviendo de su buenismo libertario individualista.
De todo esto va esta nueva “Lista de Schindler” que no es tal lista, sino un club muy sui generis. De eso y de, paralelismos aparte, tener el privilegio de ver como un actor se hace acreedor de un oscar por méritos imposibles de escatimar. McConaughey está portentoso en pantalla, empleando su transformación física, hechuras y dicción para crear oro puro interpretativo. Cierto es que su personaje es agradecido, pero él actor tejano lo sobredimensiona. A ello contribuye, por momentos, la recuperación para la gran pantalla de un tipo que con similares armas actorales, nos brinda otro rol no menos memorable, aunque, en este caso, secundario. Jared Letto está en estado de gracia, lo que también le ha valido el reconocimiento de la Academia.
Y es que, lo que mejor retrata el ojo del realizador Jean-Marc Vallée, es la encarnación de personajes potentes, subyugantes, llamados a empatizar con el espectador. Otros aspectos de la cinta son menos lúcidos y hasta algo confusos. Es el caso de su narrativa, sobre todo en la segunda mitad, cuando del retrato de sus protagonistas se pasa a la peripecia vital, burocrática o, meramente, histórica del que todo biopic es esclavo. Ahí el filme naufraga, incluso en las intenciones meramente reivindicativas por ausencia de pulso y definición.

 
by Harry Callahan
 
NOTA: 6/10
 
TÍTULO ORIGINAL: Dallas Buyers Club
 
 

sábado, 1 de marzo de 2014

"PHILOMENA": El oscar que nunca ganará Judi Dench

Los oscar son injustos. Te llegan o no. Y si lo hacen, hay que parafrasear el título de la peli de Woody Allen: Tomarlo y salir corriendo. A Judi Dench la miro un santo de cara en “Shakespeare In Love”. Sus ocho minutos encarnando a la reina Isabel I cayeron en gracia y se llevó a casa el eunuco dorado, mientras (ella y) muchos de nosotros nos frotábamos los ojos y decíamos WTF!
Y lo aprovechó, vaya que sí. Para Judi no hubo maldición del oscar. Aquello le sirvió para ponerla en el mapa, pese a ser una actrizaza, con sobre todo, mucho teatro, a sus espaldas. Su presencia en cualquier casting daba caché, clase, distinción british a la peli que fuera.
No obstante, supongo que estos días, la Dench se sorprende una y otra vez imaginando que va a la ventanilla de Academia y le permiten cambiar aquel de mejor secundaria por este de mejor actriz principal por “Philomena” al que está nominada. Probablemente, uno de los mejores trabajos de toda su carrera, que es decir… y mucho.
Y es que, en la película de Frears está de un soberbio superlativo. Sin maquillajes, sin vestuarios suntuarios de época, sin tics, sin hacer de loca, de borracha o de tonta. Sin aditamentos, sin concesiones a la galería. Solo ella dando piel y voz a una mujer ordinaria, con una pequeña gran historia entre manos.



Y así encara su performance, con la naturalidad que solo las grandes saben exudar. Cada gesto es sutil, cada frase está dicha sin discurso. Cada reacción es humana. Cada mirada es la de esa vecina, ya algo mayor, que vive en el piso de arriba de nuestro bloque.
El problema es que Judi, tuviste tu momento, estuviste de moda, rompiste la pana con tu presencia hace ya más de quince ceremonias y esta vez toca turno a otra que, probablemente, nunca llegará a alcanzar la sublime maestría con que das clases en este pseudo telefilme sensiblero de Stephen Friars. Pero amiga mía, permíteme terminar con otro parafraseo, este más prosaico, a lo Sandro Giacobbe: por mucho que me duela, lo siento mucho, el oscar es así, no lo he inventado yo.

By Harry Callahan

NOTA: 5/10

TÍTULO ORIGINAL: Philomena

viernes, 28 de febrero de 2014

"MONUMENTS MEN": Los 7 de Clooney


A Clooney le pirra el cine clásico. El de siempre. Otra cosa es que le salga bien homenajearlo. A “Ella es el partido” me remito. “Monuments men” es un tributo a “Los siete magníficos”, “Doce del patíbulo”, “Los violentos de Kelly”… 

Pero es un tipo que también disfruta con el netamente evasivo. No es ilógico así que aquí se aprecien, igualmente, referencias a “Space Cowboys”, la saga de “Ocean´s Eleven” que el mismo protagonizara, “Armagedon”, o, a títulos ya más anejos al momento histórico que retrata, como la peli nazi de Tarantino, “Malditos Bastardos”.
El problema está, cuando mezclas todo este batiburrillo referencial, le agregas unas notas de trascendencia a lo “Salvar al soldado Ryan” o “El tren” de Frankenheimer, y pretendes que el conjunto te cuadre. Si lo consigues, tocas la gloria, te llueven los oscar y te consagras como cineasta a reverenciar. Si no, te queda una peli que pretende abarcar demasiado y termina apretando poco, más bien lo justo para entretener.

Los auténticos Monuments Men

Con el casting del filme y su primera media hora de brillante presentación de personajes, la cinta debiera haber tirado por derroteros más ligeros, enfatizando su dimensión de filme netamente de aventuras, de relato de camaradería en el frente, todo eso que evoca la fantástica banda sonora del últimamente omnipresente Alexander Desplat.

Pero, ya sea por ser políticamente correcto, pretencioso, estar demasiado apegado a los hechos históricos (o el libro que los cuenta) o la mera incapacidad de encontrar el tono adecuado, echo a faltar (y esto ya no es sólo una cuestión de dirección, sino también de libreto) elementos tan imprescindibles del género como que el plan, la hazaña, la misión me enganche. (y esto es demérito además de la dirección, del libreto) No existe tensión dramática, suspense. Sé qué va a ocurrir y cómo. 


Y a ello no contribuye la infrautilización que se hace de las enormes presencias que jalonan el elenco actoral, pues las parejas que se conforman al socaire del discurrir del argumento tienen una química tan impostada como las de estrellas que ofician de presentadores en cualquier ceremonia de premios. 

Dicen que Clooney hace una mala y una buena. “Monuments Men”, no es el anticristo que se pregonó en el Festival de Berlin, pero sí que hace desear que se cumpla el dicho y que la próxima sea tan redonda como “Los idus de marzo” o la inmejorable “Buenas noches y buena suerte”.

by Harry Callahan

NOTA: 5/10

TÍTULO: Monuments Men

jueves, 27 de febrero de 2014

"HER": Esa amante inoportuna que se llama soledad

En un episodio de “The Big Bang Theory”, la genial serie que todavía no me explico cómo pudo crear Chuck Lorre, el personaje de Rash se enamoraba de Siri, la popular aplicación parlante de Iphone… En “Her”, el que podría ser una especie de sosías bigotudo y trascendental de Leonard Hofstadter, otro de los protagonistas de ese mismo show, hace lo propio de un sistema operativo con la voz de Scarlett Johansson. A quién no le ocurriría lo mismo…
Pero la virtud de “Her” no está en la idea, ni en la propuesta de flechazos tan sui generis e “inmorales” como los que el cine ya ha mostrado antes, desde “Tamaño natural” de Berlanga, a “Lars y una chica de verdad”, de Gillespie. Su gran baza, empero, está en que es extraordinariamente fácil empatizar con sus protagonistas y con el universo tecnificado que nos propone. Un entorno de sentimientos cada vez más solitarios y fingidos.


De izq a dcha, Mara, Jonze, Johansson y Phoenix

Y es que la película del autor de “Donde viven los monstruos”, no es ciencia ficción, sino ciencia realidad. Porque el mundo Applelizado en el que sitúa la acción está a tan solo un par de OS de hoy. Y en él, no obstante, nos siguen ocurriendo las mismas cosas que hace siglos. Nos desenamoramos o enamoramos, al ritmo que crecemos en sentidos divergentes o en sincronía con aquellos con quienes elegimos compartir lo que somos. Y sobre todo, y antes que cualquier otra cosa, huimos de esa amante inoportuna que se llama soledad, como diría el maestro Sabina.
Por eso, no tengo reparos en darle el oscar a mejor guión original a ese siempre estimulante bicho raro que es Spike Jonze. Bueno, quizás sí que tenga un pero. Me niego a reconocer como futurible que nuestros hijos tengan el gusto de crear un sistema operativo con la voz de la Johansson, y sin embargo luzcan pantalones sobaqueros a lo Julian Muñoz.


by Harry Callahan


TÍTULO ORIGINAL: Her

viernes, 14 de febrero de 2014

"CUANDO TODO ESTÁ PERDIDO": Un barquito de cáscara de nuez


No sé qué demonios hace un tipo de casi ochenta años, en medio del Océano Índico, solo, montado en su barco. Y no es que quiera recortar cruelmente las ansias aventureras de los que, pese al calendario, dicen (eufemísticamente) sentirse aún jóvenes de espíritu. Pero molaría que me contarán algo de ese desconocido, sin incluso nombre, que protagoniza la última realización, pelín pretenciosa, seamos claros, del amigo J.C. Chandor, ya sabéis, el de la, esa sí, estupenda “Margin Call”.
Y no por nada, sino porque así diferenciaríamos lo que es cine del DVD de un cursillo acelerado de supervivencia náutica. O de un reality de cómo ser marino y no morir en el intento. Porque la cinta es eso y nada más que eso. Sin aditamentos, background dramático o una antes y un después. Únicamente, la accidentada peripecia vital de un abuelete en alta mar con un barco cojonudo, eso sí, dotado de todos los cachivaches y adminículos necesarios para sobrevivir a todo cuanto te puede ocurrir allí donde ya no haces pies.
 

Redford y Chandor, nos dan un cursillo  náutico


Tampoco sé qué demonios se le ha perdido a Robert Redford en este filme. Que se niegue a envejecer haciéndose cirugías estéticas que, como dice mi amiga Mary Carmen Rodriguez, le hacen parecerse a Chelo García Cortés, es una cosa. Y otra, muy diferente, es que tengamos que sufrir en cada plano viendo cómo se arrastra por la pantalla, intentando afrontar, con más patetismo que gloria, el formidable reto físico que plantea la película. No sé qué oscar le pretendíamos dar a este pobre hombre, cuya única interpretación consiste en disimular el impulso que ha debido sufrir, a cada momento, de echar el higadillo por la boca.
Eso sí, el filme sirve para que a los que decían que el guión de “Gravity” era demasiado elemental, se les meta en la mollera que, en el fondo, el papá y el nene Cuarón se lo curraron más de lo aparente al contar una odisea de supervivencia que tiene mucho (y nada) que ver con ésta, aparte de la obvia diferencia de transcurrir, una a muchas millas de la costa, y la otra a muchas más del suelo.

by Harry Callahan


NOTA: 5/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS : https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/LQYTDcriticatodoestaperdido.mp3

TÍTULO ORIGINAL: All is Lost

sábado, 1 de febrero de 2014

"LA GRAN ESTAFA AMERICANA": Un trilero llamado David O. Russell

Mi amigo Marty me dijo, cuando regresó del futuro, que allí, la Lawrence se había tenido que alquilar un trastero en un polígono, para almacenar los oscars que ya no le cabían en su mansión. No me extrañó porque, hasta en cintas tan denostables como ésta, rompe la pana, robando plano en sus apariciones a los incautos que se atreven a compartirle escena. 
Y es que una de las escasas razones para echarle el ojo al último fiasco del sobrevalorado David O. Russell, es dejarse ganar por el talento polifacético de la prota de "Los Juegos del Hambre”. Eso y aprovechar su carnestolendo vestuario en la peli para contarle satiricón esos lunares que desaparecen en los carteles y portadas de las revistas, pero que, por fortuna, la impúdica gran pantalla no esconde.

Bueno confieso también que Louise C.K. está enorme, aunque por otras razones, claro. Sus “tet a tet” con Bradley Cooper son tan inenarrables como esa recurrente fábula inconclusa sobre la pesca en hielo. Todo lo demás, desquicia.

Cooper, ya que estamos, es una versión 2.0 de su rol en “El lado bueno de las cosas”. La ambición pelirroja, Amy Adams, apela a registros de una gravedad y trascendencia que la cinta jamás demanda. Y ese descarte de casting de imitadores de Pacino que es Christian Bale, se revuelca en el ridículo con la misma exquisitez con la que su personaje se atusa el pelo a lo Anasagasti al comienzo del filme.


Russell dirigiendo a sus actores

Ha tenido usted mala suerte, Mr. O. Russell, al querer hacer un Scorsese el año en que el maestro de Queens está dando clases de en qué consiste hacer cine con su lobo de Wall Street. Una de estafas, también, por cierto, pero mucho más genuina y gozable que la suya, con la que además tiene usted la desfachatez de aspirar a equipararse a paradigmas del género como “El golpe”, con la que ya ha empatado en nominaciones. Ojo al dato que diría Garcia. En Hollywoodland se deben haber vuelto locos. Eso, o sus años de pupilaje con los Weinstein le han hecho coger el tranquillo a dejar cabezas de caballo ensangrentadas en cama ajenas.
Y es que es inexplicable el éxito, entre comillas, de un filme con tan acusados problemas en el tono, puesta en escena, vestuario, dirección artística, peluquería… (por Dios, el tupé a lo eurovisivo Chiquilicuatre del cachas Renner, flagrante error de casting, por otro lado). Está claro que se lo han pasado teta rodando esta más que película, pachanga entre amigos. Pero todo es tan bufo, tan histriónico que se ve la trampa y el cartón, arrasando la minimísima credibilidad que debe conservar el conjunto para que el espectador entre y se mantenga enganchado a la historia que se trata de contar.

Momento Lawrence Live and Let Die

Vamos que ni los ya clásicos (y mareantes) movimientos de cámara de este pretencioso y fallido realizador, me llegan a idiotizar lo suficiente para no tener claro que si su filme acaba ganado el oscar a mejor película, será un premio de esos de los que nadie en la Academia se sentirá orgulloso, pasados los años y puestas las cosas en su debido lugar y perspectiva.
Por cierto, y por no concluir tan serios... Que mi amigo Marty también me contó que, en el futuro, ni Bond, ni leches. En lo sucesivo, el “Live and Let Die” de McCartney traerá al imaginario del cinéfilo a la Jenny, más desperate housewife que nunca, dándole un repaso al mobiliario casero con frescura de limón. Quien fuera su Mr. Proper…


By Harry Callahan

NOTA: 4/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/LQYTDcriticaLaGranEstafaAmericana.mp3

TÍTULO ORIGINAL: American Hustle

TRAILER:http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-205330/trailer-19537640/
WEB OFICIAL: http://www.tripictures.com/web/american-hustle/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1800241/

viernes, 17 de enero de 2014

"EL LOBO DE WALL STREET": Sexo, drogas y ... dinero


“El lobo de Wall Street” es una película definitivamente machista, misógina, larga, muy larga y que, pese a sus tres horas, no explica bien en que consistieron las estafas que perpetró su protagonista. Como tampoco presta mucha atención a cómo la Justicia le echa el guante. Está llena de excesos, de dislates y de glorificación de los mismos. Es hasta inmoral dicen algunos. Pero, amigos míos, pese a todo, es una auténtica gozada.
La clave, el tipo que la dirige. Un setentón que filma con el nervio de un niñato que sabe de cine lo que nadie conseguiría aprender en varias vidas. Martín Scorsese, un autor con todas las letras que sabe exprimir hasta la última gota los recursos que el lenguaje fílmico pone a su disposición, para parir espectáculos como esta hagiografía descarada de un jodido pecador. Un putero, avaricioso, egoísta, drogadicto y delincuente que encarna en sí la quinta esencia de virtudes del capitalismo más depredador.
No es un secreto la fascinación que siente el realizador de Queens por los fuera de la Ley. Los que hacen lo que les da la gana, da igual a costa de qué o de quién. Los que desprecian las reglas. Los que se mofan de ellas. Al bueno de Martín le encanta contar su auge y caída. De hecho, este filme no es más que una relectura de “Uno de los nuestros”, con gangsters de cuello blanco. El personaje de Di Caprio es una especia de sosias del que encarnase Ray Liotta. Sus trayectorias van paralelas, aunque sus universos son muy diferentes.



Scorsese dirigiendo a sus actores

Y sí, hay algo de moraleja. Soltada con muy mala baba y amargura. El epílogo de la cinta es buen ejemplo. Pero se me antoja una imposición para que no te pongan la cara colorada. Pues con lo que se lo ha pasado pipa el realizador de “Casino” es contando el lado más pecaminoso y tentador del sueño americano: el salvaje, el orgiástico, el que no tiene límites, el que hace salivar incluso al más virtuoso, ese que apela a las más bajas pasiones humanas.
Y es que, en realidad, “El lobo de Wall Street” por mucha sesuda metalectura trascendental que se quiera hacer, por mucha disección sociológica y retrato histórico que se le quiera atribuir, por muy cojonudamente dirigida, interpretada y filmada que esté, no es más que un muy disfrutable desparrame, el velado capricho de alguien a quien nunca llamarían para hacer una de juergas, colegas y despelotes pero que en el fondo, muy en el fondo, se moría por hacer.

By Harry Callahan

NOTA: 8/10

TÍTULO ORIGINAL: "The Wolf of Wall Street"
WEB OFICIAL:http://ellobodewallstreetes.tumblr.com/
TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-127524/trailer-19537104/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt0993846/
 

viernes, 3 de enero de 2014

"LA VIDA SECRETA DE WALTER MITTY (2013)": La nueva Forrest Gump...


Ben Stiller me gana cuando se le ocurren pelis tan vitriólicas como “Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra!” o “Zoolander”, en las que desaparrama toda su vis cómica cultivada con mordacidad inclemente en el mítico Saturday Night Live.
Le soporto lo justito, cuando va de tontolaba judío, acomplejado, buenista, gafe, cachondeable, un personaje en el que viene repitiéndose como el ajo desde que los Farrelli le descubrieron al mundo, con “Algo pasa con Mary” (Los Farrelli, recordáis, aquellos del caca, culo, pedo, pis que tanto hicieron por la comedia moderna americana…)
Regreso, que me disperso, como siempre… Finalmente, no le trago cuando juega a eso que tanto obsesiona a los encasillados, cambiar de registro. Esto ocurre con “La vida secreta de Walter Mitty”, una versión pretenciosa made in Hollywood de un libro de autoayuda a lo Paulo Coelho.
Y si insufrible es el pseudogurú brasileiro, más aún lo es esta reinterpretación de sus postulados, corregidos y “mejorados”, que se resumen en que o te conviertes en un tío guay por huevos, o ya te pueden ir dando dos duros. Puro American Way of Life…
No obstante, toda esta filosofía de revista de sala de espera de dentista me resbala notoriamente. Cada cual, puede contar en su peli lo que quiera, si lo cree. Hasta ahí podríamos llegar. Otra cosa es que, me la vendan como muchas cosas que no es, entre ellas, la nueva “Forrest Gump”. Y por ahí sí que no paso, amigo mío. 



Ben Stiller dirigiéndose

A quién se le ocurriese la comparativa, unas preguntitas: ¿Este más carapalo que nunca Ben Stiller en que se parece a Tom Hanks, actoralmente, digo? Sus personajes, aparte de salir puntualmente corriendo en sendos instantes de ambas cintas, ¿en que más se asimilan? ¿Es Kristen Wiig la nueva Robin Wright y yo no me he enterado? ¿Shirley MacLaine o Sean Penn están tan fantásticos como Sally Field o Gary Sinise? ¿El score de Theodore Shapiro es siquiera mencionable en el mismo párrafo en el que me refiera, tras hacer varias genuflexiones, al clasicazo de Alan Silvestri? ¿La incrustación de textos a lo Isabel Coixet es comparable a la audacia y la revolución visual que obró en su día Zemeckis? Y lo más importante, este anuncio de Visit Islandia ¿es capaz de tocarte el corazón con una milésima parte de la emotividad con la que lo hacía la que guionizara impecablemente Eric Roth? 



El mejor momento del filme, gracias a David Bowie

Cuando me pongo criticón me canso mucho, por eso no voy a perder más el tiempo rebatiendo otras comparaciones con cintas con las que Stiller aspira a ser referenciado: “El Rey Pescador”, “La vida de Pi”, “El Show de Truman”… ¡¡¡¡“Que bello es vivir”!!!! Lo siento pero me da la risa tonta. Chica es la desvergüenza y la presuntuosidad de este ¿remake? que, afortunadamente, nada tiene que ver con el original que deliciosamente interpretase Danny Kaye.


By Harry Callahan

NOTA: 4/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/criticaLaVidaScretaDeWalterMitty.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "The Secret Life of Walter Mitty"
TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-206710/trailer-19535168/
WEB OFICIAL: http://www.lavidasecretadewaltermitty.es/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt0359950/
SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://ccmixter.org/files/The3amAssociation/20008  http://www.jamendo.com/es/track/894992/tokyo-lights

lunes, 23 de diciembre de 2013

"DOCE AÑOS DE ESCLAVITUD": ¿La nueva Lista de Schindler?

Rodar una película sobre el esclavismo americano tiene concomitancias respecto de hacer lo propio con el Holocausto nazi. ¿Qué más se puede filmar que no se haya hecho ya? Por eso, el matiz está en el punto de vista, en el modo de aproximarse a los hechos y narrarlos. Y ahí reside el valor añadido de cineastas como Steve McQueen o Steven Spielberg. Ambos, además de coincidir casi en el nombre, tienen en común haber realizado quizás los filmes definitivos sobre estas dos ignominias históricas. Pero son también autores radicalmente diferentes. 

Aun marcando “La lista de Schindler” un antes y un después en el modo de hacer cine del director de “Munich”, convirtiéndose éste más adulto y ambicioso por ser cronista amargo de determinados episodios históricos, con todo, su ADN seguía ahí. Y si hay algo que Spielberg utiliza magistralmente, también en aquella cinta, es la manipulación del espectador. Todos los recursos audiovisuales que emplea se conducen siempre a eso, a embaucarlo y hacer aflorar emociones, cuanto más exacerbadas, mejor. Y que no se me malinterprete, este modo de concebir un filme no es necesariamente malo, ni bueno, tampoco. Es, sencillamente, una manera de hacer películas, que se remató en aquella ocasión en obra maestra, sin paliativos, ratificada además por siete premios oscar.

McQueen dirige a Chiwetel Ejiofor

En “12 años de esclavitud” encontramos un cineasta opuesto por el vértice al realizador de “E.T.”. McQueen utilizará todo su arsenal cinematográfico para ofrecernos un punto de vista naturalista, seco, adusto, directo, sin regodeos, sin reiteraciones, sin climax in crescendo que culminan en el paroxismo. El modo de narrar de este inglés de ascendencia caribeña (y que, por tanto, sabe aquí de lo que habla) prefiere ir al grano y constituirse en Notario costumbrista y dar, sencillamente, fe de un pasado histórico tan brutal que solo de por sí, mostrado sin aditivos, ya sobrecoge al espectador.

El arranque de la película es así ejemplo de lo que digo. La plantación, el día a día, el trabajo de los esclavos. Una cámara que avanza, subjetiva, entre las cañas de azúcar hasta descubrirles en el tajo. En pocos planos voyeurs, casi documentales, estamos en situación. La cotidianeidad en el Sur. El realizador nos ha mostrado así una declaración de intenciones que no abandonará ni siquiera cuando aborde la resolución de la historia y como esta se desencadena y concluye: sin aspavientos, sin machaques, sin manejos.

Lupita Nyong´o, actriz revelación

Allí donde Williams y Perlman nos conmovían el alma de continuo con un violín de emotividad inusitada; aquí mi casi siempre odiado Zimmer acierta al insertar eventualmente anacrónicos elementos como la guitarra eléctrica en un score autoreferencial de otros como el de “Origen”, sí, pero en nada sensiblero ni conmovedor.
Allí donde, por ejemplo, la fotografía de Janusz Kaminski era preciosista, filtrada, y proponía de salida una adulteración del objeto de filmación, optando por un dramático blanco y negro predisponente a empatizar con el drama; aquí Sean Bobbitt prescinde de aditamentos y artificios, se vuelca en el retrato fiel con un menos obvio pero exquisitísimo tratamiento de la luz, respetándola en cada momento, adaptándose a su cantidad y condiciones, incluso cuando estas son prácticamente inexistentes. Ya, pero en “12 años de esclavitud” hay preciosas imágenes ¿no? Claro, por supuesto, pero es culpa del Sur que su Naturaleza sea de exultante belleza, no del fotógrafo que sí que es bendito reo confeso de contrastarla proverbialmente con el horror con el que el hombre la salpica y emponzoña.

Fassbender, el Amon Goeth del filme

Y es que en algo coinciden los dos filmes: en proponernos un horror insondable, cotidiano, aceptado, instituido, que rodea e inunda, frente al que se permanece impávido en el mejor de los supuestos, se hace negocio, o saca de las entrañas del ser humano toda su vileza. En este último caso, incluso ambas cintas tienen personajes miméticos que lo muestran descarnadamente. El Amon Goethe de Ralph Fiennes y su relación con la judía Helen, y ahora el Edwin Epps de Michael Fassbender, con sus muy similares tratos a y con la esclava Patsey. 
Curioso que, precisamente ahora que se cumplen veinte años del estreno de “La Lista de Schindler”, un filme de pretensiones y resultados exitosos parecidos, nos la vuelva a traer a colación, aunque solo sea para establecer paralelismos y comparaciones que no tienen porqué ser, como decía al comienzo, necesariamente odiosas.

By Harry Callahan

NOTA: 9/10

TITULO ORIGINAL: "12 Years A Slave"

martes, 3 de diciembre de 2013

"MASTERS OF SEX (SERIE DE TV)": Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo

¿Animales de instintos primarios o seres capaces de obviarlos? ¿Individuos sexuales de impulsos o que racionalizan sus pulsiones íntimas? En el fondo, polemizar sobre el sentido de la vida... ¿Estamos aquí sólo para perpetuar la especie o para algo más? Y, lo más importante: ¿qué es el sexo? y, si lo arrolla todo a su paso ¿tiene sentido resistirse, hablar de amor, amistad, compromiso, lealtad, matrimonio…?
Ni en mis sueños más castos imaginaba que tendría que dármelas de trascendental para contar qué es lo que me pone de una serie llamada “Masters of Sex”, cuya castellana traducción parecía ser obvia: maestros del sexo, y que además era protagonizaba por Lizzy Caplan, a la que mi satirona memoria recordaba por ser mejor desnudo del año gracias a sus tórridas escenas en "True Blood".
Pero resulta que el Masters del título apuntaba al asunto un doble sentido, pues era igualmente el apellido de un tipo que, junto a su uniquísima ayudante y casquivanos métodos, decidieron estudiar, científicamente, por primera vez, el sexo. Y se atrevieron a hacerlo en los frígidos sesenta del siglo pasado, en una América más que mojigata, y de un modo tan explícito como de obvio polémico.



Lizzy Caplan es Virginia Johnson


Es éste, precisamente, el telón de fondo de la producción de la cadena Showtime, que aquí ofrece Canal+. Un escenario histórico real que, no obstante, se convierte, una vez se desnuda, en mero Macguffin, pues el estudio no es más que un catalizador para reflexionar sobre cuanto decía al comienzo, gracias a un producto televisivo dotado de una inteligencia muy salida.
¿Es posible hablar de cómo la gente folla sin apelar el morbo? Definitivamente sí. La serie lo demuestra. O, al menos, prueba que ese hipotético morbo puede ser, todo lo más, la tentación para que el espectador propenso al calentón pique y entre a cuanto hay detrás, que no es otra cosa que un fresco sociológico que en nada envidia al de la referencial "Mad Men". Una descripción que penetra en un mundo de apariencias, de convencionalismos, de vidas pautadas, que encorsetan al individuo y lo vuelven insatisfecho, infeliz, frustrado. Un universo desvirgado y poseído por la ignorancia, los prejuicios, y un machismo recalcitrante, en el que sus protagonistas son bamboleados mientras buscan un siempre difícil encaje en lo que de ellos se espera. Un lugar en el que la libertad es una puta cara que se ríe mientras te entrega a un pim, pam, pum orquestado por la envidia, el rencor y el miedo a lo desconocido, a lo diferente. 

La inmensa Allison Janney, sobre su personaje

Y para calentar aún más toda esta procaz propuesta, Michelle Ashford y Sarah Timberman, las impúdicas showrunners han contado con un encamado de actores que empalman una tras otra, lecciones de como meter a sus personajes la vida interior que el minucioso guión les caligrafía. Así, los protagónicos Michael Sheen y Lizzy Caplan (definitivamente, más que palmito para pecar), se devoran mutuamente en cada plano, secundados por prodigios de todos conocidos como Allison Janney o por presencias tan eficaces e idóneas como las de Beau Bridges, Caitlin Fitzgerald o la candidez pudenda de Helene Yorke. Todos ellos sostenidos, en momentos, por conversaciones ingeniosas, trágicas, con humor preñado de fina ironía; en otros, por miradas, gestos, comportamientos, que son pura concupiscencia narrativa.
Nada, en fin, es aquí gatillazo. Todo ralla el orgasmo seriéfilo en la producción revelación de la temporada, condenada a ser muy promiscua cuando toque hablar de Globos de Oro y Emmys y dar un inolvidable revolcón a todo el que se atreva con ella a ejercer de mirón.   

by Harry Callahan

NOTA: 9,5/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/LQYTDMastersOfSex.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Masters of Sex"

viernes, 1 de noviembre de 2013

"SÓLO DIOS PERDONA": Winding Refn hipnotiza,desarma y noquea

Nicolas Winding Refn rueda lo que le da la gana y cómo le da la gana. Siempre lo ha hecho. El problema es que con “Drive”, su filme más comercial, muchos le descubrieron y se autoproclamaron devotos fieles. Ahora, cuando la cabra vuelve a tirar al monte, a filmes tan crípticos y duros como “Valhalla Rising”, surgen los vilipendios y las apostasías. Menudos conversos…
Y es que sí, “Sólo Dios perdona” no es para espectadores oportunistas, ni para cultivadores del elogio de moda. Tampoco lo es para débiles de espíritu, ni para cinéfilos cartesianos. Porqué la última pesadilla onírica de este primo de David Lynch o Alejandro Jodorowsky hipnotiza, desarma y noquea. Y lo hace con un guión mínimo y una violencia máxima, los dos elementos (adecuadísimos) que sus detractores emplean para arrastrar a los infernos al filme desde su estreno en el últimamente muy tiquismiquis festival de Cannes.
Lo diré claro y alto: la historia de esta película es lo de menos. Nunca importó, es puro MacGuffin. De hecho necesita ser elemental y primaria, para que la portentosidad de sus imágenes pueda desbocarse libérrima hasta límites del paroxismo. Se trata de tener una ilación rudimentaria que permita recrear el Infierno del Talión, las moradas del Diablo, las acciones de Dios y el purgatorio de los azotados por las pulsiones instintivas. Un submundo caligrafiado con una aterradora belleza plástica que obliga a no apartar la mirada de la pantalla incluso cuando el estómago obligaría a hacerlo. Un lugar que rezuma una violencia extrema que agrede al espectador pero que es seña de identidad irrenunciable del realizador danés y que de no mostrase en su esencia más primitiva y pornográfica no elevaría el filme a las cotas únicas que alcanza.



Gosling y Winding Refn en el rodaje

En resumidas cuentas, una obra noir puro arrebato y trance, que conduce al espectador poroso a su propuesta a un estado mental, a dejarse arrastrar por una mística de la simbología que a más que se ahonda, más fascina. Una película que, no obstante, demanda auténticos elegidos de mirada ávida de convulsión y goce atormentado. Tipos sin miedo a la perturbación que impregnará el ánimo durante días. A los demás, que Dios y su catana les perdone (o no).

By Harry Callahan

NOTA: 8/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/SoloDiosPerdonaCritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: "Only God Forgives"
TRAILER: http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-172433/trailer-19535901/
WEB OFICIAL: http://www.solodiosperdona.es/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt1602613/

SOBRE LA MÚSICA DEL PODCAST: http://www.jamendo.com/es/track/6568/the-final-rewind

sábado, 19 de octubre de 2013

"TODAS LAS MUJERES": Los recortes pueden ser buenos

“Recortes” no es sólo el título de la última obra de teatro dirigida por Mariano Barroso. También es algo que tiene mucho que ver con “Todas las mujeres”. Y es que la cinta primero fue una serie de tv, sin mucha fortuna que ahora, recortada, nos llega como película. Los designios de Dios son inescrutables, y curiosos al menos han sido los de esta historia que tiene ahora una segunda oportunidad comercial en distinto formato (el que, ojo, su director siempre quiso) y que, tiempo al tiempo, bien pudiera aún completar su tránsito vital sobre las tablas de un escenario.
Con todo, las series que terminan en películas solo admiten dos resultados. Éxito, porque había material perfectamente prescindible. O fracaso, porque la historia ha quedado desmadejada, inconexa y necesitada de más minutos. Desconozco cuanto más contó en su día Barroso, pues no llegué a ver la producción televisiva, pero la hora y media de metraje final del filme se me antoja perfecta. Como perfectos son el texto, el casting, la dirección y el nuevo formato narrativo elegido. Aquí también hablamos de recortes. Una cámara digital, cuatro paredes, siete actores (inmensos) y talento, eso sí, mucho talento sin limitar. Para que más. Unos mínimos que demuestran, de nuevo, que la calidad no está reñida con el dinero. Y que si hay que hacer cine o series en las trincheras, se hace.
 
El casting al completo con su director

Lo que no se recorta es el buen oficio de un excepcional director de actores. Ni su maestría para radiografiar con inteligentísimo humor negro a los fracasados, los perdedores, los tipos trampa, esos que engatusan primero y dinamitan tu vida después. Algo que está en el ADN cuenta-historias de Barroso, desde su opera prima, aquella prodigiosa “Mi hermano del alma”. Y maestría también para describir la zona cero tras la explosión, los daños colaterales de cuantos rodean a este auténtico hombre fatal, sin el glamour de una femme, pero que lía a la más pintada con el truco del pícaro, el gesto del tramposo y la mentira del que no sabe, ni puede, ni quiere decir la verdad.
 
by Harry Callahan
 
NOTA: 8/10
 
TÍTULO ORIGINAL: Todas las mujeres
WEB OFICIAL: http://www.avalon.me/

miércoles, 16 de octubre de 2013

"THE BLING RING": Pobre niña rica

Supongo que ser la pobre niña rica de un cineasta cojonudo te da patente de corso para hacer lo que quieras. Desde joderle la película a tu padre (véase “El Padrino III”), hasta dedicarte a ser realizadora de pijadas con halo de presunto cine de autor indie.
Pero una cosa es innegable, y es que de casta le viene a la galga. La Coppola fotografía, monta y pone música a sus película de un modo subyugantemente estético, pegadizo, de modo que, en muchos momentos lo que cuenta es lo de menos y, lo de más, al menos para mí, el cómo.
“The Bling Ring” conserva, en este sentido, la estética identitaria de la obra de la prima de Nicholas Cage. Y vuelve a rodar como nadie la superficialidad, dándole un punto nihilista y hasta trascendente, que, a poco que te descuides, embauca. Además, aquí destila mala baba con un histrionismo muy disfrutable, si se le sigue la corriente.

Coppola y sus actores
Sé que no es cinéfilamente correcto que me haya molado este pim, pam, pum de pega contra la fascinación vacua por el amarillismo y la adoración integrista al guiñol couché. Sé que hay más sesudas críticas a la telerealidad y al culto desbarrado al becerro de oro marquista. Sé que hay pelis más inteligentes de “gente que entra en casas y hace cosas”, como, por ejemplo, “Los Edukadores”. Pero debo de tener un colmillo kitsch retorcido que, en el fondo, me hace disfrutar de la paradoja que supone que todo esto me lo cuente una pobre niña rica.
 
By Harry Callahan
 
NOTA: 6/10
 
TÍTULO ORIGINAL: The Bling Ring
 

domingo, 13 de octubre de 2013

"GRAVITY": El prestigio del ilusionista


Cuentan que los primeros espectadores que visionaron el tren de los Lumiere huyeron despavoridos pensando que la locomotora se les venía encima. El cine desde entonces ha sido el arte de la ilusión, desde Meliés hasta Cuarón. Una ilusión hecha espectáculo que trata de transportarnos a un lugar, un momento, a vivir una vida que no es la propia, a experimentar empáticamente lo que no somos, ni seremos. En esta empresa, nada baladí, cuando el ilusionista logra el prestigio y nos embauca como a niños, se obra el milagro que ha hecho subsistir al cine más de cien años. Es entonces cuando todas las tretas cobran sentido, son útiles y han merecido la pena. Eso ocurre con “Gravity”, un filme que encierra y redefine cuanto debe ser, en buena medida, hoy por hoy, el que se definió como séptimo arte.

Y es que, antes de entrar en la sala, pensaba que la virguería visual había alcanzado ya cimas intocables con cineastas como Scorsese o De Palma. Y que los planos imposibles, auxiliados de efectos, tenían en realizadores como Zemeckis su cenit. Sin embargo, Cuarón viene a echar por tierra viejas maestría y, transformándose en una suerte de nuevo Kubrick, eleva la excelencia visual a cotas de la experiencia más vívida y auténtica posible. Esa que, por obra y gracia de un modélico 3D, nos convierte en auténticos protagonistas en pugna por sobrevivir a las dos mil y una situaciones que convierten la peripecia astronáutica argumental en una novísima odisea en el espacio. 


Cuarón dirige a sus actores

Así al menos lo vivencio, sin pestañear un segundo. Como también lo hacen los que me acompañaban en mi sesión, a juzgar por sus encendidos aplausos. El cine lo ha vuelto a hacer hasta que las luces de la sala, al encenderse impías, nos sacan violentamente de la ensoñación. Es entonces cuando, en mi particular epílogo de la película, abandono la butaca entumecido, despertando a mi propia gravidez, esa que Cuarón me ha robado durante hora y media. Avanzo con paso tímido que paulatinamente se torna en firme. Mientras viene a mis labios aquella cancionaza de Bowie “…And I´m floating in a most peculiar way, And the stars look very different today”…

By Harry Callahan

NOTA: 9,5/10

ESCUCHA ESTA CRÍTICA EN PODCAST CON EXTRAS: https://dl.dropboxusercontent.com/u/224337446/GravityCritica.mp3

TÍTULO ORIGINAL: Gravity

viernes, 4 de octubre de 2013

"15 AÑOS Y UN DÍA": ¿La candidata española a los oscar?

Que conste que el cine de Gracia Querejeta me solía gustar. Particularmente, como hundía su bisturí y dejaba a la vista las vísceras familiares, siempre enfermas de dolencias humanas. Sin embargo, esta cinta, con título de condena, también parece serlo para un tipo de cine que exuda obsolescencia. Y es que, por momentos, la sensación que invade al espectador es la de estar reviviendo una cinta de Garci, en el peor de sus sentidos. Un filme con parlamentos pretenciosos, declamados con inverosimilitud por actores aquejados de postureo. Y con un libreto pleno de obviedades, que amaga sin dar y que desemboca en un pueril enredo policíaco.
Así pues, la sutil y alambicada realizadora de “Cuando vuelvas a mi lado” está aquí desaparecida. Lo que lleva a preguntarme cuanto de su talento residía en las (de suyo muy ejecutivas) manos del productor habitual de su obra, el gran Elías, que, por circunstancias de todos conocidas, esta vez no ofició como tal. La duda se disipará tan pronto la autora de “Héctor” agregue más títulos a su filmografía y éstos demuestren si la sombra paternal era alargada o las circunstancias personales a la postre malograron esta desatinada propuesta.
No obstante debo estar en la inopia, ya que “Quince años y un día” se postula, por los clarividentes académicos de nuestro cine, como mejor aspirante a ganar un oscar. Cierto es que en estos premios son un subgénero clásico las historias duerme ovejas de abuelo con crío. Pero sigo en mis criticones trece. Mucho me temo que este capítulo apócrifo de un nuevo e imposible “Verano Azul” es un gatillazo, de nulas opciones, que poco o nada hace por la promoción de otro cine español posible, que necesita hacerse ver allende los mares, u overseas, que dirían los yanquis.


By Harry Callahan

NOTA: 3/10

TÍTULO ORIGINAL: "15 años y un día"
WEB OFICIAL Y TRAILER: http://www.15añosyundia.com/
DATOS ADICIONALES: http://www.imdb.com/title/tt2368525/

sábado, 21 de septiembre de 2013

"JOBS": Vida, obra y milagros de San Steve

“Jobs” es la vida de un santo. Con sus muchas grandezas y alguna miseria para disimular. Émula de aquellas que el franquismo dedicaba a glosar las vidas de santos y católicos ejemplares, sus únicos destinatarios son los que crean que Apple es una religión y Steve su profeta, que digo, su Dios. El resto bien puede dedicar esas dos horas de su tiempo a otros menesteres menos tediosos, pues, desde el punto de vista cinematográfico, la cinta aburre con su recalcitrante mesianismo y está filmada con la monotonía de una tv movie. Para el final me dejo el viaje a un guaperas que se esfuerza por hacernos olvidar que durante años no fue otra cosa que el novio de Demi Moore. Querido Ashton Kutcher, a tal fin, flaco favor te hace ese posturismo de anuncio y esa pose hagiográfica que el bueno para nada de Joshua Michael Stern te hace exhibir a lo largo de toda la peli. 
En suma, que sobre malos bichos que han revolucionado el mundo digital, me quedo con “La red social”, a la que ésta incluso se permitir el lujo de intentar copiar en secuencias y momentos, pero claro, en su entripado no están ni Aaron Sorkin ni David Fincher que saben de hacer cine y no meros publireportajes.

By Harry Callahan

NOTA:1/10

TÍTULO ORIGINAL: "Jobs"